Tanto de día como de noche
David Córdoba está atento de sus tres hijas mientras juegan en las hamacas, pero se da tiempo para hablar con LA GACETA. “Comencé a venir cuando ví que estaban remodelando todo, antes no lo hacía. Me gusta como quedó y a mis hijas también, por eso venimos casi todos los días para acá. Me gusta mucho el aire fresco que se siente, el espacio de sobra que hay para los chicos, los juegos, todo. Con la pandemia quedamos encerrados mucho tiempo entonces esto es una buena forma de recuperar lo perdido”, comenta. En particular elogia la iluminación (“me animaría a venir de noche porque con esas luces parece de día”, afirma), pero también tiene una crítica: “el único reclamo que tengo es que hoy no hay agua; parece ser algo eventual y espero que lo solucionen pronto”.
Nuevos, pero por ahora
“No soy vecino de la zona, es la primera vez que vengo. Justo pasé con el auto y como mi hijo está con un amiguito, nos paramos aquí. La conocía de antes, pero tenía mala fama. Me gusta la remodelación, aunque ahora está muy sucia, hay un aparente descuido”, contó Diego Movane. “Me paré acá porque vi los juegos para los chicos, pero pediría que tengan un mejor mantenimiento; todavía están bien, pero porque son nuevos y nadie los rompió aún”, destacó.
La mala reputación, olvidada
Agustín Escasena, quien paseaba por la plaza de noche con su padre Esteban, dijo: “creo que esta modernización ayuda a darle vida a la plaza, que tenía muy mala reputación por el tema de la feria, siempre quedaba todo sucio y cuando llovía era un barrial, ya que no había piso”. “Hay que tener en cuenta que al frente hay una iglesia a la que vienen muchas personas y esto era muy inseguro, sí o sí tenías que venir de día porque de noche te robaban”, agregó. Esteban aporta: “Prefiero venir de noche porque gracias a la iluminación se volvió un ambiente muy familiar. Está bueno también que haya seguridad aquí adentro. Ahora vengo con mi hijo, dejo la moto ahí y no tengo miedo. Siento que revalorizaron la plaza”. “Ahora las familias pueden venir sin problemas, se ven chicos en los juegos, andan en patinetas o en bicis y no tienen miedo de que nadie se las saque. Eso antes no pasaba, porque estaba todo muy dejado”, señaló.
Si no hay gente, de vuelta a la casa
“Vengo de noche porque de día hace calor para traer a mi hija; la verdad es que, a pesar de tener nueva iluminación y más seguridad, lo mismo tengo miedo. Por eso cuando veo que se comienza a ir la gente me voy a mi casa”, acotó Diego García. (Producción periodística: Matías Geria)